Resúmenes de las
XVI JORNADAS de ACTUALIZACIONES TERAPEUTICAS DERMATÓLOGICAS y ESTÉTICAS
Protectores solares del siglo XXI
Dra. Graciela Mazzantini, farmacéutica
El espectro electromagnético emitido por la luz solar abarca tanto la luz visible como la invisible. La radiación UVC abarca entre los 100 y 290 nm, es un potente mutágeno y su paso a la superficie terrestre es bloqueado por la capa de ozono. Las otras radiaciones penetran en la piel . La longitud de onda del UVB están entre 290 y 320 nm, alcanza la tierra y es responsable de los principales daños cutáneos.
Tiene interacción directa con el ADN induciendo el cross-linking de las principales pirimidinas y la formación de dímeros. Favorece la mutación de oncogenes y genes supresores del cáncer. La UVA tiene un rango de longitud de onda de 320 a 400 nm. Se describen la UVA1 340 a 400; UVA 2 320 a 340 nm con mayor poder eritematogénico. Actúa por generación de radicales libres con ruptura del ADN, peroxidación lipídica y activación de factores de transcripción. Los filtros solares se dividen en químicos u orgánicos que absorben un paquete de energía (fotón) y físicos o inorgánicos que causan reflexión de las radiaciones UV. La protección solar ideal debe cubrir el espectro UVB y UVA, proteger contra la inmunosupresión, ser foto estable y cosméticamente aceptable.
Las preparaciones suelen asociar filtros físicos y químicos en diversas concentraciones. Existe en el mundo una mayor cantidad de protectores orgánicos con mayor absorción de UVB.
Los filtros físicos más utilizados son el dióxido de titanio y el óxido de zinc micronizados. Ambos son ópticamente mas trasparentes y sus partículas más pequeñas permiten atenuar las UVB. También protegen contra UVA2 y UVA1. Se presentan recubiertos de dimeticona o silica para mejorar la fotoestabilidad, estabilidad en las emulsiones y seguridad. En la composición de los fotoprotectores se emplean, además de los filtros, activos antienvejecimiento, moléculas biológicas ampliamente estudiadas que protegen contra el daño causado por las especies del oxígeno reactivo a la vez que controlan o reparan el daño celular provocado por el estrés oxidativo (vitaminas: tocoferol, ascorbil fosfato de sodio; flavonoides: polifenoles; Echinacea angustifolia, Green Tea, Cardo Mariano; Antiinflamatorios: bisabolol, D pantenol; Reparadores de la función de barrera: niacinamida; Reparadores titulares: matrikinas; Enzimas inductoras de la reparación del ADN incorporadas en liposomas)
La Echinacea angustifolia contiene glucósidos, mucopolisacáridos, ácidos grasos, minerales y sustancias bacteriostáticas.
Tiene acción inmunomoduladora y actúa como inhibidor de la hialuronidasa impidiendo su acción despolimerizante. Tiene efecto anti inflamatorio y antioxidante. Se emplea en la terapia de quemaduras y fotoenvejecimiento como regenerador tisular. La niacinamida o vitamina B3 es una molécula de bajo peso molecular, soluble en agua y capaz de penetrar el estrato corneo. Por vía tópica previene la fotoinmunosupresión y la fotocarcinogénesis. Además estimula la diferenciación de queratinocitos y síntesis de lípidos (ceramidas) y proteínas (filagrinas y queratina) cutáneas mejorando la función de barrea y disminuyendo la perdida transepidérmica de agua
Las matriquinas son moléculas constituidas por péptidos de pequeño tamaño obtenidos por hidrólisis gradual de proteínas naturales del tejido conectivo. Poseen la misma secuencia de aminoácidos que las proteínas dañadas. En los procesos de cicatrización o inflamación el colágeno. Se emplean en la reparación de tejidos, fotoenvejecimiento. Son estables a la luz del sol y son capaces de reparar algunas alteraciones fotoinducidas.
Palabras clave: fotoprotección, fotoprotectores, filtro solar, dióxido de titanio, oxido de zinc, Echinacea angustifolia, matriquinas, niacinamida.
|
|